| Fundación Raoul Wallenberg |
| Wallenberg cumple 99 años |
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4 de agosto de 2011
Wallenberg ejerció una tarea titánica que, entre otras acciones, consistió en emitir pasaportes que salvaran a los "marcados" por el nazismo. Así, munido de su exquisita sensibilidad de arquitecto pergeñó los Schutz-Pass, documentos que exhibían las tres coronas suecas y sellos rodeados de firmas que abrumaban a los burócratas nazis. También, abrió numerosas Casas Suecas, refugios en donde encontraron alimento y medicinas miles de personas. El aporte de Wallenberg hace eco y fija ejemplos de conducta en todo el mundo. Tomás Kertesz, uno de los salvados, lo recuerda de este modo desde Buenos Aires: "Yo estaba entre las personas que iban a meter en los vagones, y él mismo se ocupó de rescatarme. Gracias a él estoy con vida. Me dio un pasaporte sueco que me salvó más de una vez de la muerte". El recuerdo basta para reconocer y valorar los alcances de la obra de Wallenberg. Su gesta trasciende fronteras, desconoce los límites de los territorios nacionales y extiende su influencia a múltiples regiones del mundo. La Fundación Internacional Raoul Wallenberg, una ONG educativa de alcance global, acerca a las nuevas generaciones una vida que puede servir como modelo o punto de referencia. Traer a nuestros días al "Héroe sin Tumba", como acuñara el Dr. Yoav Tenembaum por su condición de desaparecido del stalinismo, es central para que la memoria sea la base de apoyo desde donde se puedan emprender acciones de cara al futuro, para no repetir errores, para no vivir nuevamente la tragedia.
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