Editorial
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En momentos en que Israel está dispuesto a liberar cientos de terroristas islámicos, muchos de ellos viles asesinos, a cambio de Guilad Shalit, conviene recordar que el Islam, como lo definió George Bernard Shaw, "es la mejor religión, y los musulmanes los peores adeptos". Un rápido vistazo a los acontecimientos en Oriente Medio podría justificar la afirmación del dramaturgo británico. Pero la primera pregunta que surge es: ¿cómo es posible que el Islam - que se considera a si mismo una doctrina de hermandad - sea responsable de toda la violencia que se ejerce hoy en su nombre? Y esta cuestión suscita otras dos: ¿qué lógica hace que un individuo o un grupo religioso tome la decisión de agredir a otros? Y, más importante aún: ¿qué argumentos pueden impedir o limitar que se cometa una acción de ese tipo? Gandhi solía decir que el destino humano avanza sin cesar hacia la no violencia. De hecho, la trayectoria de algunos valientes pensadores islámicos contemporáneos desvela, al menos, tres parámetros: En primer lugar, enseña al mundo que el Islam puede ofrecer soluciones pacíficas a problemas sociales. Segundo, proporciona un sistema de valores y un modelo de experiencias en torno al que puedan unirse activistas sociales y estudiosos, musulmanes y no musulmanes, para explorar juntos alternativas a la violencia global en la época actual. Tercero, ayuda a los creyentes a superar un difícil reto: cómo observar al prójimo, no desde la propia tradición religiosa islámica, sino desde una perspectiva interconfesional e intercultural, lo que significa entablar un diálogo con las demás tradiciones y corrientes de pensamiento y, sin embargo, mantenerse firme en las suyas. Quizá sea ésa la auténtica prueba del diálogo y el encuentro, en la que la tolerancia y la no violencia musulmanas se enfrentarían a la realidad. El futuro podría depararnos, sin duda, un mayor diálogo interreligioso. Por lo tanto, ser hoy musulmán sería entender que, volviendo a Bernard Shaw, "somos miembros unos de otros, así que no podemos herir ni ayudar a nuestros vecinos sin herirnos o ayudarnos a nosotros mismos". Parece difícil, pero ojalá... ¡Buena Semana!
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Articulos destacados del magazine Argentina.co.il
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La perlita semanal Mahmud Abbás ¿Adónde vas? Durante 2009, y especialmente esta semana, el inciso viáticos en el presupuesto de la Autoridad Palestina aumentó una barbaridad. El presidente Mahmud Abbás dio la vuelta al mundo, algo bastante inusual para alguien cuyas peticiones son apoyadas por una mayoría automática en los diferentes marcos de la ONU. Obama, Putin, Ángela Merkel, Sarkozy y Zapatero lo admiran. China, India, Irán y Siria lo esperan con alfombra roja. En Egipto, Jordania o Arabia Saudita se mueve como pancho por su casa. Incluso a principios de este año, cuando Olmert y Livni todavía eran gobierno, visitó varias veces Jerusalén, donde le prometieron el oro y el moro. Esta semana le tocó a América Latina. Abu Mazen tiene mucho millaje acumulado y no repara en gastos; especialmente cuando otros pagan. Brasil, Argentina, Chile y Venezuela lo recibieron a cuerpo de rey. Lula, Cristina, Bachelet y Chávez le regalaron cuicas, mates, ponchos y hasta la espada de Simón Bolívar, mientras le manifestaban su apoyo total a la causa palestina frente al Estado genocida de Israel. Y el viejo Abbás, que pierde el pelo pero no las mañas, volvió a Ramallah confundido. Por algo será que no aguanta más y no ve la hora de tirar la toalla. Los líderes lo quieren pero no lo entienden. Él puede visitar todo el planeta menos un lugar: Gaza, donde casualmente viven dos tercios de sus compatriotas del futuro Estado Palestino. Allí, el sable de Bolívar sólo serviría para que los muchachos de Hamás le separen la cabeza del cuerpo. El mundo no lo capta al pobre Abu Mazen. Todos - incluso Israel - están de acuerdo en la fórmula de "Dos Estados para dos pueblos", mientras él, desesperado y agotado, ya no sabe qué hacer para explicarles que la solución al problema palestino debe pasar antes por unificar Gaza y Cisjordania, o dicho de otra manera: "Un Estado para dos pueblos".
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